Una guía a color de las pruebas, escalas y baterías más usadas para medir la atención: qué evalúan, a quién se aplican y cómo se usan en la práctica psicopedagógica. Toca cualquier tarjeta para ver el detalle completo, o busca una prueba por nombre desde la portada.
Antes de entrar al catálogo, aclaremos qué significa cada término.
Pruebas clásicas de papel: buscan, tachan o comparan símbolos entre distractores. Rápidas, sin equipo especial, ideales para aula o consultorio.
Miden qué tan bien se mantiene la atención a lo largo del tiempo y qué tan rápido responde la persona. Varias se aplican en computadora y registran el tiempo de reacción automáticamente.
La atención rara vez se mide sola: aquí aparece dentro de baterías más grandes que revisan varias funciones cognitivas al mismo tiempo, aplicadas por un profesional capacitado.
No las resuelve la persona evaluada: son cuestionarios que responden padres, madres o docentes sobre lo que observan en casa o en la escuela.